Cómo dejar de fumar

Dejar de fumar no es una tarea fácil, pero puede conseguirse. Las claves es quererlo de verdad y confiar en nuestra fuerza de voluntad y la de los demás

Cómo dejar de fumar

Dejar de fumar es algo tremendamente complicado. En ello intervienen a partes iguales la fuerza de voluntad y las ganas de dejarlo.

Es mejor trazar un plan de antemano, buscar el apoyo necesario y obtener información de cómo luchar contra el estrés y la necesidad de seguir fumando. Y sobre todo seguir siempre intentándolo, aunque haya recaídas.

Consejos para dejar de fumar

  • Elige una fecha para dejar de fumar (“una semana a partir de hoy”). Puedes hacerlo que coincida con las vacaciones, el final de curso, etc., pero elige un momento en el que estés tranquilo y sin preocupaciones (o las menos posibles).
  • Haz una lista de los motivos por los que quieres dejar de fumar y tenla a mano para repasarla cuando tengas la tentación de fumar.
  • Tira todo el tabaco, los ceniceros y los mecheros (puedes guardar alguno parar encender alguna vela). Ventila las habitaciones y lava las cortinas y cualquier cosa que pueda oler a tabaco.
  • Busca un pasatiempo, algo qué hacer en lugar de fumar (puzles, crucigramas, leer, escribir, jugar a la consola, cualquier cosa que te distraiga de la idea de fumar).
  • Cuando llegue la fecha planeada ¡¡¡DEJA DE FUMAR!!! Y planea recompensas por el tiempo transcurrido sin fumar. (Con lo que te vas a ahorrar por no fumar podrás irte de vacaciones a final de año).
  • No utilices productos que sustituyen a la nicotina, como parches, chicles o pastillas, porque con ellos sigues incorporando nicotina a tu organismo. Si crees que no vas a poder solo, habla con tu médico de cabecera. Existen medicamentos con receta médica que no contienen nicotina y ayudan con la necesidad de fumar.

Es posible que sientas ansiedad o te sientas tenso/a o irritable. También que te enfades con facilidad o te molestes por cualquier tontería. También puede ser que sientas mayor sensación de hambre o dolor de cabeza, e incluso más tos de lo habitual. Todos estos síntomas los produce la abstinencia. Pasarán a los pocos días, pero las ganas de fumar pueden persistir todavía un poco más.

Ten en cuenta que la adicción al tabaco transcurridas dos semanas, tiene más que ver con el hábito de fumar que con la adicción en sí. Si esto es así, cambia tu rutina diaria, de modo que no relaciones ninguna acción con fumar un cigarrillo (toma té en lugar de café o toma un helado en lugar de una copa cuando salgas).

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