El agua del grifo

Agua del grifo o agua embotellada: qué agua beber. El agua del grifo no es tan mala como creemos aunque puede contener herbicidas y trihalometanos

El agua del grifo

La mayor parte de la población bebe agua embotellada porque la del grifo no le gusta. Pero, ¿es tan mala como imaginamos?

Un estudio de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), asegura que el agua del grifo no es tan mala como la pintan, pero aun así de las 100 muestras que se tomaron para su análisis, una tercera parte estaba contaminada con herbicidas o con trihalometanos. Las cantidades encontradas no son perjudiciales a corto plazo, pero es necesario tomar medidas al respecto.

Los técnicos de la OCU encontraron cantidades de estos compuestos superiores a las permitidas, que a largo plazo pueden causar problemas en el hígado, el riñón y el sistema sanguíneo. Además, según la Agencia Internacional de Investigación para el Cáncer varios de estos herbicidas, como el cloroformo, el bromodiclorometano, la atrazina, el tetracloroeteno o el dicloroetano, son posiblemente cancerígenos; y alguno, como el benceno, es un cancerígeno demostrado.

Y a pesar de todo esto, la OCU asegura que se puede seguir bebiendo con normalidad.

¿Cómo llegan estos compuestos al agua?

La mayoría de ellos llegan en las plantas potabilizadoras con el cloro que se utiliza para la desinfección del agua. Esto podría evitarse utilizando menos cloro en su tratamiento o combinándolo con ozono, cloraminas o utilizando filtros de carbón para eliminar toda la materia orgánica que arrastra el agua.

En cuanto a los herbicidas, llegan al agua arrastrados por las lluvias, y procedentes de los campos dónde los agricultores los han utilizado para acabar con las malas hierbas. La única forma de evitar esto es limitando el uso de herbicidas en los cultivos.

Sin embargo hay otros expertos que desaconsejan beber agua embotellada. Según un estudio alemán, el agua embotellada sufre contaminación generalizada por xenoestrógenos, que son unos compuestos que se crean en los procesos industriales y que mimetizan los efectos de los estrógenos, las hormonas sexuales femeninas, y que pueden provocar problemas en el desarrollo del feto y otros trastornos reproductivos. Estas sustancias llegan a nuestro cuerpo a través del plástico que se utiliza para fabricar las botellas.

Para más información sobre este estudio, puedes consultar en:

http://www.springerlink.com/content/515wg76276q18115/?p=13b47e03f3414b128d9ad2797b775973&pi=0

Hay una tercera corriente que asegura que tanto el agua del grifo como la embotella son saludables. Pero que consumiendo el agua del grifo ayudamos a contaminar menos, porque evitamos el transporte y disminuimos los residuos fósiles lanzados a la atmósfera en este proceso.

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