¿Es sano beber leche?

¿Es sano beber leche? Su calcio nos parece fundamental pero lo cierto es que el 70% de la población es intolerante y su abuso puede no llegar a serlo

¿Es sano beber leche?

Cada mañana nos levantamos, abrimos el frigorífico y nos servimos un vaso de leche. Pero, ¿nos hemos planteado alguna vez si esto es un hábito saludable? Y es que, somos los únicos mamíferos que toman leche a lo largo de toda su vida.

Nos dicen que es buena para los huesos, para los dientes, para evitar la osteoporosis, pero ¿qué hay de cierto en todo esto? El 70 por ciento de la población mundial tiene intolerancia a la lactosa. Esta intolerancia es una incapacidad de digerir la leche una vez ha llegado al intestino. La mayoría de los adultos manifiesta esta intolerancia en forma de calambres en el estómago, gases o diarrea.

Si las personas necesitamos la leche para nuestra salud, ¿por qué hay tanta gente que sufre esta intolerancia?

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Hay que tener en cuenta muchos factores en la ingesta de productos lácteos, como que la leche ya no es lo que era años atrás. Actualmente las vacas de las que procede se tratan con antibióticos, hormonas, químicos en sus comidas, pesticidas y quizás otras cosas que desconocemos. Todo esto pasa a través del animal a su leche y a nosotros cada vez que la consumimos. Está claro que al pasteurizarla desaparecen todas las bacterias, pero al mismo tiempo se destruyen todos sus nutrientes y la grasa presente en la leche se satura y se hace perjudicial para nuestra salud.

Además la leche se vuelve ácida al ingerirla debido a nuestra temperatura corporal, lo que hace más pesada la digestión.

Según la bioquímica Olga Cuevas Fernández, autora del libro El equilibrio a través de la alimentación, la leche tiene dos proteínas, la caseína y la gammaglobulina bovina, que hacen que nuestro organismo tenga que producir grandes cantidades de anticuerpos y de complementos. En condiciones normales, estas proteínas son expulsadas con la materia fecal, pero en caso de personas inmuno-deprimidas, son absorbidas por el flujo sanguíneo contribuyendo así a que aparezcan enfermedades como la artritis reumatoide, el lupus o el cáncer. Así que resumiendo, los lácteos, por su alto contenido en antígenos, vuelven nuestro organismo más vulnerables a enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico.

Otros estudios apuntan a una relación directa entre el consumo de lácteos con el cáncer de mama o el de próstata. En Occidente 1 de cada 10 mujeres contrae cáncer de mama, mientras que, por ejemplo, en China sólo 1 de cada 10.000 lo tiene, y se baraja la posibilidad de que esto esté relacionado con la dieta, incluyendo en ello la leche y lácteos.

A pesar de todo esto, no debemos desterrar de nuestra dieta el consumo de leche o lácteos del todo, porque en realidad forma parte de una dieta equilibrada. Además dejas de consumirla del todo y luego la consumes de repente después de un largo periodo, hay muchas posibilidades de desarrollar alergias a la leche.

Algunos nutricionistas recomiendan ingerir al menos 200 gramos de lácteos al día (leche, yogures y queso). Aunque si te has decidido por abandonar este hábito, puedes sustituirlo por tofu, soja o yogures con base vegetal.

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