La fiebre de los cupcakes

La fiebre de los cupcakes: estas magdalenas decoradas son el dulce que está más de moda en todo el mundo. ¿Te atreves a hacer los tuyos en casa?

La fiebre de los cupcakes

De un tiempo a esta parte los cupcakes ocupan pastelerías, cafeterías y páginas web. Es el postre de moda. Y no nos extraña. Solo con su aspecto ya dan ganas de darse un atracón.

Los cupcakes son parecidos a nuestras magdalenas, pero su origen es estadounidense y se hacían como pequeños pasteles individuales, a los que se les añadía un glaseado vistoso y cualquier otro adorno comestible.

Su origen data del siglo XIX, cuando se realizaban en tazones o cazuelitas de barro, en lugar de en moldes, y de ahí su nombre. La receta básica es como la de muchos otros dulces: harina, huevos, mantequilla y azúcar, aunque con el paso del tiempo se ha ido perfeccionando y mejorando, pudiéndoles añadir casi cualquier ingrediente.

Cómo hacer el cupcake perfecto

Necesitas

  • Un molde para magdalenas. Puede ser de silicona o de metal y papeles para magdalenas o cupcakes.
  • Una mezcladora tipo kitchen aid, Kenwood o Thermomix.
  • Colorantes alimentarios.
  • Una espátula.
  • Una manga pastelera (si vas a preparar tu propio glaseado).

Pon los papeles dentro de los moldes, para evitar que se abran demasiado (así subirán en lugar de ensancharse).

Precalienta el horno a 180º C, para que cuando metas los cupcakes, suban de forma uniforme. Si está demasiado caliente subirá primero por el centro y si está frío comenzarán a subir primero por los bordes.

Prepara la masa

  • 110 g de harina
  • 110 g de azúcar moreno (o del que prefieras)
  • 110 g de mantequilla (a temperatura ambiente)
  • 16 g de levadura en polvo
  • 2 huevos (a temperatura ambiente)

Puedes añadir a la masa la ralladura de dos limones y el zumo de uno (es opcional. También puedes utilizar ralladura de naranja y su zumo). Si quieres preparar cupcakes de colores, utiliza colorantes alimentarios. Si lo quieres de chocolate, sustituye el limón o la naranja por 4 cucharadas de cacao en polvo. Puedes ponerle, también, trocitos de chocolate.

  1. Pon en un bol la mantequilla con el azúcar. Añade los huevos bien batidos y si te has decantado por los cupcakes tradicionales, añádele la ralladura y el zumo. Si no, los otros ingredientes que hayas elegido. Por último incorpora la levadura y la harina tamizada y mezcla durante al menos 5 minutos. (Si no dispones de este tipo de mezcladora y lo haces a mano, debes mezclarlo al menos durante 15 minutos).
  2. Llena los moldes de papel. Rellena sólo una tercera parte, para que queden planos una vez horneados y sean más fáciles de decorar.
  3. Hornea durante 20 minutos (el tiempo es orientativo y depende del horno, así que estate pendiente). No abras el horno en los primeros minutos, ya que al variar la temperatura de forma brusca, la masa no subirá bien. Para saber si ya están del todo, antes de sacarlos pínchalos con un palillo en el centro. Si este sale limpio, ya están listos.
  4. Sácalos del horno y déjalos templar antes de sacarlos del molde. Después ponlos sobre una rejilla para que se enfríen por completo.
La fiebre de los cupcakes - imagen 2

Decóralos

Puedes utilizar glaseado, azúcar fondant o cualquier cosa que se te ocurra. Lo bueno de los cupcakes es que van con todo.

Tanto en glaseado (o buttercream) como el azúcar fondant, los puedes preparar tú misma, pero también puedes comprarlos hechos.

Nuestro consejo es que al principio lo compres ya preparados. Conforme vayas cogiendo práctica, puedes hacerlo tú misma. Si al final te animas, te dejamos una receta para que practiques.

Glaseado o buttercream

  • 125 g de mantequilla en pomada
  • 225 g de azúcar glasé
  • 5 ml del extracto vainilla, café, fresa, frambuesa... el que prefieras.
  • 15 ml de nata líquida
  • Colorante (con un par de gotas es suficiente).

Pon todos los ingredientes en un bol y mezcla hasta que quede una masa homogénea. Y ya está.

La fiebre de los cupcakes - imagen 3

Puedes ponerlo sobre el cupcake con una espátula o con una manga pastelera. Después puedes colocar sobre el glaseado, fideos de colores, nubes de azúcar, o cualquier otro adorno comestible que se te ocurra.

  • UN CONSEJO: El colorante puedes utilizarlo tanto en el glaseado como en la masa. Haz diferentes pruebas, añadiendo más o menos, para que quede a tu gusto.

Por cierto. Disfruta de tu merienda.

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