Aditivos alimentarios

Mucha de la comida que consumimos a diario tiene aditivos alimentarios para mejorar su sabor, aspecto u olor. ¿Son perjudiciales estos extras?

Aditivos alimentarios

Más sabor, más color, un aroma intenso… estos unos de los pocos motivos por los cuales los alimentos suelen llevar aditivos.

Existen muchos tipo de aditivos, como los conservantes, antioxidantes, colorantes, aromatizantes, edulcorantes, espesantes, emulgentes o gelatificantes. Y con todos ellos sólo se pretende una cosa, mejorar químicamente las apariencias o características del producto.

El uso de estos productos se ha puesto en entredicho con la publicación del artículo 8 Ingredients You Never Want to See on your nutricion label de David Zinczenko y Matt Goulding, en la revista Men's Health.

En concreto, los aditivos puestos en tela de juicio son:

PARABENOS. Es un conservante que ayuda a que no aparezca moho en el producto. Hace ya tiempo que fue prohibido su uso en cosméticos por la sospecha de que podían provocar alteraciones hormonales a hombres y mujeres, además de estar directamente relacionado con el cáncer de mama.

NITRITOS DE SODIO. Es otro conservante. Se utiliza para que no aparezcan bacterias que podrían dañar el producto. El estudio concluye que este aditivo puede dar lugar a otro llamado nitrosamina, que es una sustancia potencialmente cancerígena. Para poder añadir este aditivo a los alimentos se contrarresta su acción dañina para el organismo añadiendo vitamina C. Su uso principal suele darse en embutidos, pero no es su único uso.

COLORANTE CARAMELO. Otro sospechoso de poder causar cáncer entre quienes lo consumen. Aunque la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y La Agencia Americana de Medicamentos (FDA), lo consideran seguro y no prohíben su uso. Se utiliza como colorante en bebidas.

HIDROXIBUTILANISOL O BHA. Es un antioxidante que evita que se estropeen los alimentos que contienen aceite, es decir, que se pongan rancios. Su consumo en ratones, ha demostrado que produce tumores en ciertos órganos que los humanos no tenemos. Se utiliza en chicles, aperitivos salados, aceites y cereales.

COLORANTES. Según un estudio publicado en el periódico Journal of Pediatrics, el colorante AMARILLO 5, está relacionado con la hiperactividad infantil, además de tener efectos cancerígenos para el organismo, como sucede con los colorantes ROJO 3 y 40 y AMARILLO 6, aunque no existen estudios oficiales al respecto.

ACEITE PARCIALMENTE HIDROGENADO. En la etiqueta aparece como “Grasas Trans”. A pesar de aparecer en muchos productos, su uso está prohibido. Se recomienda que la ingesta máxima sea de 2 gramos (aunque no indican si la día o al mes…). Su consumo está relacionado con la acumulación de grasas saturadas, que producen obstrucción de las arterias y problemas de corazón. Se suele utilizar en bollería industrial, chocolates, galleras y comida rápida que se fríe.

PROTEÍNA VEGETAL HIDROLIZADA. Es un saborizante. Al descomponerse en el organismo puede dar lugar a glutamato monosódico, que aunque no es una sustancia mortal, sí está relacionada con cefaleas, vómitos, náuseas y debilidad muscular. Se encuentra en alimentos precocinados.

CASTOREUM. Es un saborizante. Procede de las glándulas anales de algunos animales y se utiliza para mejorar el sabor a vainilla y a frambuesa y también en perfumes. Aunque no se considera potencialmente dañino, se cuestiona su uso dada la procedencia.

A pesar de los repetidos estudios, artículos y demás en contra de los aditivos químicos que se les pone a los alimentos, el uso de estos no desciende. De hecho, cada vez es más larga la lista de aditivos para dar mejor aspecto.

¿Aditivos seguros? Los mejores los naturales. El resto no sabemos los efectos que pueden causar a largo plazo, con un consumo prolongado y continuado. Compra solo productos en cuyas etiquetas aparezcan los ingredientes y aditivos.

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Cocina fácilTipos de algas y sus utilidades 2
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