Azúcar blanco

El azúcar blanco con el que endulzamos café, infusiones o postres tiene muchos efectos secundarios para nuestro organismo: hipertensión, obesidad, ansiedad

Azúcar blanco

Parece lo más natural endulzar tus bebidas o tus postres con azúcar blanco, pero, ¿te has planteado alguna vez de dónde proviene o cuál es su proceso de fabricación?

Hay quien compara el consumo del azúcar al consumo de cocaína. Y aunque es una exageración, no es mentira del todo, dado que el consumo de azúcar también es adictivo y perjudicial para nuestro cuerpo.

El proceso de elaboración del azúcar es el causante de su mala fama, ya que en su proceso se pierden muchas de sus propiedades. El azúcar blanco se obtiene a partir del azúcar puro. Éste se disuelve en agua caliente para separar la melaza de los cristales y mediante productos químicos se eliminan las impurezas.

Mediante carbón activado se elimina el color del jarabe, luego se filtra, se seca y se tamiza para empaquetarlo. En este punto, el azúcar ha perdido su color marrón natural y se ha transformado en el azúcar blanco que casi todo el mundo consume y que ya no contiene ni vitaminas ni minerales ni la fibra de la planta, sólo calorías vacías.

¿Qué le ocurre a nuestro organismo cuando tomamos azúcar?

El azúcar refinado contiene glucosa y fructosa, que son dos azúcares simples. Al ingerirlos se descomponen rápidamente (debido a una enzima de los intestinos llamada sucrasa), y pasa a formar parte de nuestro corriente sanguíneo. El exceso de azúcar se almacena en el hígado.

Cuando el nivel de glucosa es demasiado alto, el páncreas tiene que segregar más insulina para poder neutralizarla. Si en este proceso el nivel de azúcar baja demasiado, el hígado crea otra sustancia llamada glucógeno. La ingestión continuada de azúcar refinado, hace que nuestros órganos deban trabajar más de la cuenta, además que ocasionarte una hiperglucemia.

Pero comer azúcar es la pescadilla que se muerde la cola: quizás hayas escuchado que el azúcar es fuente de energía, y que puede ayudarte en momentos de decaimiento o de falta de energías. Por eso, en ocasiones, hayas tomado un refresco, una barrita de chocolate o unos dulces pensando que es lo que tu cuerpo necesitaba. Pero nada más lejos. Ese aporte extra de azúcar refinado hace que el páncreas trabaje a marchas forzadas para contrarrestar la sobredosis a la que lo has sometido. Pasará al menos una hora antes de que lo consiga y tú te sentirás cansado, y hambriento, por el sobre esfuerzo que ha realizado tu cuerpo, con lo que volvemos a empezar, más azúcar, más esfuerzo, más calorías…

¿Es realmente azúcar lo que necesitaba tu cuerpo?

Sí, pero no ese azúcar. Nuestro cuerpo necesita el azúcar que proviene de las frutas y de los alimentos naturales, porque es imprescindible para el funcionamiento de los músculos, el corazón y el cerebro.

Otros efectos secundarios

El consumo continuado de azúcar refinado, además provoca que la temperatura de la sangre aumente, lo que puede producir infecciones, alergias y malas digestiones. Puede causar desnutrición, hace que engordes y debilita el sistema inmunológico. Pero, sobre todo, perjudica al metabolismo y al sistema nervioso. Produce ansiedad y es la causa de muchos de los trastornos emocionales, problemas de concentración y de aprendizaje.

En menor grado, causa pereza, infelicidad, insomnio, ansiedad. Pero lo más importante de todo es que es ADICTIVO.

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Edulcorantes artificialesCuando la leche caduca
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