Golosinas

Los niños se pirran por las golosinas pero, como buenos padres, debemos saber cómo dosificar las golosinas para que no perjudiquen a su salud

Golosinas

Son la perdición de la mayoría de los niños, por sus colores y por su sabor dulce. Los padres han de saber dónde está el límite, cuándo dárselas y cuándo negarlas para que no interfieran en sus hábitos alimenticios.

Los peligros de las golosinas

La Organización Mundial de la Salud, asegura que algunos de los colorantes que llevan las golosinas, llamados azoicos, son capaces de desencadenar crisis asmáticas en personas que ya tienen este problema, por lo que algunos especialistas aseguran que no hay ninguna ventaja en darles golosinas a los niños, no les aportan ningún tipo de nutrientes.

Además, un consumo excesivo de dulces, también aumenta el riesgo de aparición de caries, ensucia el estómago y además les crea malos hábitos alimenticios, porque llegan a la hora de comer sin apetito, así que lo único que consumen son calorías vacías, es decir grasas que favorecen la obesidad infantil. Las golosinas están hechas de azúcares simples (fructosa, glucosa y sacarosa) que son de rápida asimilación y por eso necesitamos una gran cantidad para sentirse saciado.

Siendo realista, es bastante difícil prohibir a los niños que consuman golosinas, por lo que la obligación de los padres es dosificarlas para que no perjudiquen su salud.

Hacerlo es bastante sencillo:

  • Evita que coman chucherías a diario. Haz que las asocie a días especiales o a fiestas (cumpleaños, fiestas, fines de semana, etc.), de este modo evitarás que las pidan continuamente
  • No las ofrezcas como premio para un comportamiento concreto (quitar la mesa, hacer la cama…), es mejor que premies estas acciones con otros premios como ir al parque, al cine o una salida en familia
  • No tengas botes con chucherías a la vista, ya que de este modo te pedirán continuamente y no puedes enseñarles algo y prohibirles constantemente el comerlo

Otro aspecto a tener en cuenta es que no sólo los dulces son chucherías, también las papas, gusanitos y demás snacks salados también son golosinas y entrañan los mismos peligros que los dulces. Tienen un gran aporte calórico que no ayuda a mantener una dieta saludable y que de ser consumido de forma habitual, puede contribuir a la obesidad infantil.

Ten especial cuidado con los dulces que son demasiado duros o difíciles de masticar, porque pueden atragantarse con ellos e incluso asfixiarse.

Dulces light

No por llevar la palabra Light, es más sano. De hecho son más perjudiciales, porque estas golosinas en lugar de llevar azúcar, llevan Xilitol y Sorbitol, que en grandes cantidades produce dolores abdominales y diarrea.

Buenos hábitos

La fruta es mucho más saludable. Si tienen hambre entre horas, ofrécesela. Otras alternativas a los dulces son la gelatina de frutas, los lácteos, los batidos caseros y los zumos naturales.

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Bebés vegetarianosNuevas alternativas de alimentación: el quorn
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