La alimentación y el sueño

Para dormir bien, es importante comer bien. Una alimentación adecuada es fundamental para nuestro bienestar cada noche. ¿Qué no debemos tomar en la cena?

La alimentación y el sueño

Lo que comemos antes de ir a la cama, también influye en nuestro sueño. Lo que no comemos también. Tan malo es acostarse después de una cena copiosa, como acostarse sin cenar.

El sueño es necesario para reparar nuestros órganos. Mientras dormimos se liberan millones de hormonas que ayudan a mejorar el estado de nuestro organismo. Es como reiniciarse cada noche. Lo ideal es dormir entre 7 y 9 horas cada noche. Durante este tiempo se refuerza nuestro sistema inmunológico de modo que nos protegemos de virus y bacterias. Además el sueño también es un efectivo antiestrés, nos ayuda a aumentar nuestra capacidad de atención, favorece el buen humor y nos ayuda a mantener una piel más sana.

La alimentación y el sueño - imagen 2 Determinados alimentos pueden producirnos alteraciones en el ritmo normal del sueño:

  • El helado: Tiene mucho azúcar y si lo comes justo antes de ir a dormir no lo quemarás. Así que el azúcar se convertirá en energía y aunque tu cuerpo esté cansado el cerebro estará completamente activo. Además tomar demasiado azúcar antes de dormir también puede producir pesadillas.
  • Pasta: Su alta composición en carbohidratos se convierte en grasa si no se quema con ejercicio. A esta grasa se le suman las que llevan las salsas (tomate frito, queso o aceite). Los hidratos de carbono poseen un alto valor glucémico, y estos alteran los niveles de azúcar en el organismo. Esto eleva las probabilidades de despertarte de forma repetida durante la noche.
  • El apio: Es un vegetal diurético, por lo que ayuda a eliminar líquidos. La forma de hacerlo: orinando. De modo que te despertarás durante la noche para ir al baño. Lo mismo ocurre con la lechuga, la sandía, el melón, y cualquier alimento con un alto contenido en agua.
  • Cereales industriales: Contienen muchos hidratos de carbono y azúcares refinados y como los otros alimentos aumenta el valor glucémico y con ello interrumpe el sueño. Los cereales integrales son mucho más saludables.

Existen alimentos como el repollo, el melocotón, la miel, los albaricoques o el ajo, que son ricos en vitaminas A, B1, B6 y D, que facilitan el sueño. Los alimentos ricos en tritófano, ayudan a la fabricación de melatonina y serotonina, dos sustancias que ayudan en la regulación del sueño. Este componente está presente en la mayoría de los alimentos de origen animal como leche, huevo, pescado, carnes y cereales integrales.

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