Antiobióticos

Abusar de los antibióticos permite a las bacterias mutar de formas muy dispares, y los fármacos pierden su eficacia. Conoce los peligros de los antibióticos

Antiobióticos

El descubrimiento de los antibióticos ha sido el gran descubrimiento de los últimos siglos. Gracias a ellos se han evitado millones de muertes, pero cada vez los virus son más resistentes, debido al mal uso que se hace de los antibióticos.

Desde todas las asociaciones mundiales de salud (Organización Mundial de la Salud-OMS, Centers for Diseases Control – CDCs, Alliance for the Prudent Use of Antibiotics – APUA, European Centre for Disease Prevention and Control – ECDC), nos intentan enseñar la importancia de tomar antibióticos de forma responsable, porque de ello depende la eficacia ante las bacterias.

No todas las dolencias hay que tratarlas con antibióticos, por ejemplo un proceso vírico respiratorio (un resfriado común), ya que sometes a tu organismo a reacciones innecesarias, como son los efectos secundarios de dicho antibióticos.

El daño en la flora bacteriana o la respiratoria, es todavía peor. Porque más que ayudar lo que produce es la destrucción de las bacterias sensibles (es decir, las beneficiosas para nuestro organismo), propiciando el crecimiento de las bacterias resistentes (que son las que nos perjudican).

De hecho, recientes estudios, han demostrado la relación directa entre el mal uso de los antibióticos (penicilina, eritromicina, quinolonas)  y la resistencia de bacterias neumococo, E. coli, o Streptococcus pyogenes. Una vez se ha establecido la resistencia de la bacteria en el organismo a determinados antibióticos, es muy difícil revertir el proceso.

El uso continuado de antibióticos provoca que sólo subsistan las bacterias que tienen mayor resistencia a los antibióticos y que al reproducirse, hacen que aumenten los microorganismos que a la vez hacen desaparecer las cepas más sensibles.

Estas bacterias más fuertes, tienen la capacidad de reproducirse más rápidamente, pero su ADN está menos desarrollado, por lo que presentan mutaciones espontáneas. Y es precisamente esta mutación lo que les permite hacerse más resistentes en presencia del antibiótico. Otros de los motivos por los que se hacen resistentes, es porque los antibióticos pasan a formar parte de su material genético, así pueden sobrevivir a él.

Una vez ha ocurrido una de estas situaciones, puede suceder que surja una cepa resistente a los antibióticos o que los genes que generan se dispersen y entren en contacto con otras especies de bacterias.

En lo que concierne a los niños, la mayor exposición innecesaria a los antibióticos, se produce en los 5 primeros años de vida. Esto se debe a que en estos años se concentran la mayoría de las infecciones respiratorias de origen viral, y en otras en las que las bacterias patógenas pueden causar otitis o anginas, (como Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae), son resistentes a los antibióticos considerados de primera elección.

¿Qué debemos hacer?

Sobre todo evitar automedicarnos. Nuestro médico o pediatra será quien valore si debes o no tomar antibiótico, la cantidad y la duración. Respeta su opinión, y sobre todo ante catarros, busca remedios naturales. Tu organismo te lo agradecerá.

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