Dormir bien

Para muchas personas el momento de irse a la cama y intentar conciliar el sueño es un martirio diario que se traduce en horas de duermevela sin descanso

Dormir bien

En ocasiones, la hora de irse a la cama se convierte en una tortura. Vueltas y más vueltas sin conseguir conciliar el sueño que acaban por ponernos más nerviosos de lo que estábamos y levantarnos de peor humor. Es el insomnio.

En realidad, el concepto de insomnio sólo es correcto cuando tienes dificultades a la hora de conciliar el sueño, o si te despiertas con facilidad o con la sensación de no haber descansado bien, y esto se prolonga de forma continuada al menos un mes. Todo esto acompañado de una sensación de malestar general.

Existen diferentes tipos de insomnio:

  • Tener dificultad para conciliar el sueño al acostarse (el más común).
  • Despertarse muchas veces durante la noche.
  • Y el conocido como terminal, que es cuando nos despertamos muy pronto y no podemos volver a conciliar el sueño.

Las causas del insomnio son muy variadas, aunque una de las principales suele estar relacionada con el ritmo de vida, sobre todo si está sometido a muchos cambios (por ejemplo en trabajos con cambios de turnos, en los que la rutina del sueño se cambia continuamente).

También puede ir ligado a una mala alimentación (comer mucho antes de irse a la cama o muy poco). Otros factores que influyen son el consumo de sustancias excitantes, como el tabaco, el alcohol, bebidas azucaradas, té o café.

El insomnio suele afectar más a las mujeres, debido a los cambios físicos y hormonales que sufre a lo largo de su vida. En mujeres premenopáusicas el 33 por ciento suelen padecerlos y en las posmenopáusicas aumenta hasta un 41 por ciento, debido al aumento de los cambios de los estados de ánimo que produce la menopausia.

Durante el embarazo, hasta el diez por ciento de las mujeres lo padecen, debido a los cambios que se producen en su cuerpo, como la distensión abdominal, los movimientos fetales, la astenia, la lumbalgia, los vómitos o las ganas de orinar.

Las consecuencias, en cualquiera de los casos son las mismas: Arrastrar sueño y cansancio durante todo el día, lo que además acarrea problemas de concentración y sensación de estar aletargado. También causa irritabilidad, estrés y ansiedad y es un problema que debe tomarse muy enserio si persiste durante mucho tiempo, ya que este tipo de trastorno puede derivar incluso en depresión.

Para solucionar este problema, hay que recurrir al médico especialista, para que detecte las causas del insomnio e iniciar un tratamiento adecuado a cada persona. Porque aunque parezca que los fármacos son la mejor opción, sólo es una solución a corto plazo y siempre que el trastorno no sea muy severo.

En ocasiones la terapia cognitiva es la que más se utiliza para curar el insomnio, sobre todo cuando está causado por una mala rutina en el sueño. También existen terapias naturales. El uso de plantas con propiedades sedantes o hipnóticas puede ayudar a conciliar el sueño de una manera sana y sin efectos secundarios (la tila, la valeriana, la melisa, la amapola, la pasionaria o el lúpulo.

Los aceites esenciales también sirven para calmar la tensión y proporcionar relax.

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