¿Hambre o sed?

¿Hambre o sed... sabes diferenciarlas? En ocasiones los pellizcos entre horas están provocados por una sed mal interpretada, que nos lleva a comer

¿Hambre o sed?

Confundir la sed con el hambre es muy fácil, aunque no te lo creas. El mecanismo que regula la sed es muy débil, y mucha gente lo confunde con hambre. Casi el cien por cien de las veces un vaso de agua calmará esas ganas de atacar la nevera.

La sed es una respuesta química. Al comer el flujo sanguíneo engrosa y el impulso de beber es la forma que tiene nuestro cuerpo de diluirlo. El problema es que la señal de que tenemos sed nos llega a través de las mismas hormonas que las del hambre. La diferencia es tan sutil, a menos que tengas una sed exagerada, que en la mayoría de las ocasiones la confundimos con un ataque de hambre.

Estos ataques de hambre son los que pueden llevarnos a coger kilos de más. Con lo cual debemos aprender a interpretar esas señales sutiles. Estas confusiones son más frecuentes si entre tu dieta se encuentran productos con calorías vacías como pueden ser los zumos o los refrescos o las bebidas alcohólicas.

Lo de beber 2 litros de agua al día, es cierto que es necesario (no un invento de la publicidad para que bebas más agua). Estudios científicos han demostrado que beber esta cantidad de agua al día disminuye el riesgo de padecer cáncer de colon, de mama y de vejiga. El agua también es necesaria para el buen funcionamiento del cerebro. En temporadas de estrés es incluso recomendable beber el doble de agua.

Saber satisfacer nuestras necesidades

Es importante entrenar a nuestra saciedad. Empezar cada comida con uno o dos vasos de agua nos ayudará a calmar la sed y además calmará nuestra hambre, ayudándonos a comer con menos ansiedad y menor cantidad.

Además el agua es tan fundamental para nuestra salud como lo es comer. Las células la necesitan para nutrirse y para eliminar todo lo que les sobra. De hecho un organismo bien hidratado es un organismo capaz de quemar más grasas. Al beber agua aumenta el oxígeno en el torrente sanguíneo. El oxígeno hace que se queme más grasa acumulada, lo que también hace que nuestro cuerpo tenga más energía.

Es mejor que no esperes a tener sed para beber agua. La sed es una señal de alerta y el cuerpo necesita estar hidratado constantemente. Antes de sentir la necesidad de comer notarás las glándulas salivales deshidratas, lo que comúnmente llamamos, boca seca. Si han pasado menos de cuatro horas desde la última vez que comiste, lo más probable es que tengas sed y no hambre: TÓMATE UN BUEN VASO DE AGUA.

Beneficios de beber mucha agua

  • Ayuda a eliminar líquidos, por lo que eliminas toxinas.
  • La sensación de hambre disminuye.
  • No tiene calorías y quita la sed mejor y más rápido que cualquier otra bebida.

Qué ocurre si bebes poco agua

  • Mayor riesgo de resfriarte.
  • Tu piel estará seca.
  • Mayor propensión a infecciones urinarias y dolores de cabeza.
  • Mayor retención de líquidos (el cuerpo almacena el agua que bebes).
  • Mayor sensación de fatiga.
  • Disminuye la memoria a corto plazo.
  • Si quieres saber si bebes suficiente agua, observa tu orina. Si no es de un color amarillo muy pálido o casi blanco, no es suficiente.

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