Dietas milagro

Las dietas milagro prometen resultado a corto plazo, pero la realidad es otra: efectos yo-yo, problemas renales y hepáticos, debilidad y un largo etcétera

Dietas milagro

Con la entrada del año nuevo seguro que todos hemos hecho nuevos propósitos, y entre ellos seguro que se encuentra el de perder peso. Si es así, recuerda no dejarte llevar por las llamadas dietas relámpago, esas que te prometen perder muchos kilos en muy pocas semanas.

Entre los problemas más comunes de este tipo de dietas está el efecto yo-yo, (recuperar en muy poco tiempo el peso que se ha perdido). Esto se debe a que al abandonar dicha dieta, nos rehidratamos y tendemos a comer más de lo que en realidad necesitamos, de ahí la importancia de mantener unos buenos hábitos alimenticios tanto si estamos a dieta como si no.

Pero el verdadero peligro de las dietas relámpago, es que muchas veces van asociadas a carencias alimenticias; son deficitarias en nutrientes e hipercalóricas, lo que puede provocar problemas renales y hepáticos además de otras muchas enfermedades.

Esto ocurre porque al iniciar una dieta con un bajo aporte calórico nuestro cuerpo busca reservas de energía. Las encuentra en el glucogeno que está en el hígado. Al descomponerse libera gran cantidad de agua que se elimina a través de los riñones.

Perdemos peso por la pérdida de líquido, pero no perdemos grasa que es lo que en realidad nos interesa.

Posteriormente el cuerpo echa mano de las proteínas. Su principal fuente son los músculos, los cuales se van debilitando y atrofiando (de hecho cada vez que empezamos una dieta de este tipo nuestros músculos se atrofian un poco más). Además todo esto hace que en nuestra sangre se liberen sustancias tóxicas como la urea y el ácido úrico. Sólo después de dos semanas nuestro cuerpo empieza a utilizar la grasa de nuestro organismo.

Nuestro consejo es que siempre que quieras perder peso acudas a un especialista, tal como un endocrino o un dietista. Ellos nos marcarán un plan personalizado y adecuado a nuestras necesidades.

Desconfía siempre de esas dietas que te prometen perder peso rápidamente y sin esfuerzo. Eso no existe.

Para conseguir el peso ideal, hay que reducir las calorías diarias, mantener unos buenos hábitos alimenticios y reducir paulatinamente la cantidad de alimentos que ingerimos, y mantener todo esto a lo largo del año, además de hacer algo de ejercicio.

¡Ánimo! Con fuerza de voluntad todo es posible.

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