Desarrollo del bebé

Los bebés sufren grandes cambios cada mes: ganan habilidades, aprenden cosas nuevas... Es nuestra tarea saber qué estimular en ellos a medida que crecen

Desarrollo del bebé

Los primeros días

Desde su nacimiento, el bebé realiza movimientos reflejos como la succión, la presión palmar o el abrazo. Además reconoce el ritmo del corazón de su madre. Su visión es muy reducida. Su alcance coincide con la distancia que hay desde el pecho al rostro de su madre. En cambio son muy sensibles a los tonos de voz. Le llamarán la atención todo tipo de sonidos. Si durante el embarazo le has puesto música, la reconocerá al volver a escucharla y también le relajará.

En lo que respecta al tacto, responde ante la proximidad de su madre, a la que también reconocerá por su olor (a los tres días de su nacimiento el bebé es capaz de distinguir el olor de su madre del de otras personas).

La forma en que se comunican los bebés es mediante el llanto. Lloran si tienen hambre, si les duele algo o si necesitan que les acunes. Sólo tienes que escuchar y aprender a interpretar.

Primer mes

Puede levantar la cabeza y seguir objetos con la mirada. Si le hablas y le sonríes, responderá con una sonrisa. Puede chuparse el dedo o el puño, de hecho el bebé puede recurrir a ello si se encuentra inquieto. Puedes estimularlo con objetos que se muevan, como el móvil de la cuna.

Segundo y tercer mes

Empieza a sonreír y a emitir algunos sonidos. Comienza a formar su carácter y llorará ante situaciones que no son de su agrado. Es capaz de mantener la cabeza erguida estando bocabajo y mantenerse en esa posición algunos minutos para observar a su alrededor. Boca arriba ejercita sus brazos y piernas y al acercarle objetos intenta tocarlos y disfruta con su movimiento. Puede llevarse la mano a la boca sin problemas, en cambio pierde los reflejos con los que nació.

Cuarto y quinto mes

Tienes que tener cuidado con las cosas que dejas a su alcance, porque ya es capaz de coger los objetos que le llaman la atención. Cualquier objeto que caiga en su poder, le dará vueltas, lo cambiará de mano y se lo llevará a la boca.

Es consciente de que sus acciones producen efectos y le encantará repetirlas. A mitad del cuarto mes comienzan los balbuceos y le encanta tener el rostro de sus papás cerca, a los que, además, ya puede reconocer (puede sentir ansiedad por la separación). Es capaz de mantenerse sentado solo, pero se cae con facilidad. Aunque seguramente su postura favorita sea boca arriba, con la cabeza un poco levantada, para poder observar lo que ocurre a su alrededor.

Dale juguetes apropiados para su edad para estimular sus sentidos. También puedes empezar a enseñarle cuentos, porque todo lo que tenga colores y formas llamará su atención; o puede jugar él sólo o simplemente quedarse observando lo que ocurre a su alrededor.

Es un buen momento para establecer la rutina del sueño. Ya pueden dormir entre 9 y 11 horas seguidas durante la noche (además de dos o tres siestas durante el día). Si se despierta por la noche, déjalo hasta que vuelva dormirse. Procura no hablarle ni tocarlo para que comprenda que es la hora de dormir solo en su cuna. También es un buen momento para darle a conocer la cuchara, así se irá acostumbrando a ella para cuando tenga que empezar con la cuchara (puedes darle agua, o un poco de su leche con ella).

Seis a siete meses

Sus habilidades mejoran cada día. Ya es capaz de sentarse solo y jugar con sus pies y sus manos. Reconoce su nombre cuando lo oye, y se vuelve hacia sonidos y voces. Además de coger objetos, puede mantenerlos en la mano sin problemas o cambiarlo de una mano a otra (y si tiene un objeto en cada mano, todavía mejor y más divertido).

Quizá te parezca que le dices cosas y te entiende, y realmente, comienza a ser así, aunque él no pueda expresarse. Si estableciste una rutina de sueño, en estos meses puede verse afectada, ya que con tantas cosas que ver a su alrededor, puede ser que no quiera dormir aunque tenga mucho sueño. Procura no alterar sus horarios de sueño (ni en vacaciones) y que esté tranquilo antes de irse a la cama y si se resiste, crea una nueva rutina que comprenda (baño, pijama, cena, mimos y a la cama).

Algunos bebés pueden empezar a tener miedo por la separación de su madre. Es mejor que se habitúe a la presencia de otros adultos (abuelos, tíos, primos…). La separación es inevitable. Y deberá acostumbrarse a que no siempre puede estar con su madre.

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