El sueño del bebé

Crear rutinas para el sueño del bebé es muy importante para la familia. Hay que enseñarle a distinguir entre el día y la noche y dónde y cuándo debe dormir

El sueño del bebé

Muchas madres primerizas se agobian pensando si sabrán hacer las cosas bien con su bebé al llegar a casa. Y una de las cosas que más les preocupan es si su bebé dormirá y si las dejará dormir.

Los bebés recién nacidos no tienen pautas del sueño establecidas. Así que de ti depende establecerlas y hacerle distinguir el día de la noche. Para ello hay que establecer nuevas rutinas que marquen al niño su ritmo de sueño. De este modo tú descansarás más y él estará más relajado y tranquilo.

¿Cómo crear una rutina para mi bebé?

El sueño del bebé - imagen 2 Es muy sencillo. Es hacer siempre lo mismo a la misma hora. Puedes empezar por el baño. Más o menos a la misma hora, siempre en la última toma de la tarde (entre las 7 y las 9 de la tarde-noche). Prepárale un baño de agua caliente (puedes ponerle al agua unas gotitas de esencia de lavanda, que además de suavizar su piel, tiene efecto relajante en el bebé). Esto será el primer paso del tiempo para la relajación.

Después del baño, puedes continuar con un masaje. Siempre que él quiera que se lo des y que sea para él un momento agradable y tranquilo.

Algunos bebés no toleran los masajes, y muchos padres insisten en dárselos convencidos de que hay que hacerlo por obligación. Si a tu bebé no le gustan los masajes, déjalo tranquilo o convertirás ese momento en un momento de estrés.

El sueño del bebé - imagen 3 Ponle un pijama cómodo para irse a dormir. Que no tenga lazos, ni cordones ni botones, preferiblemente de algodón, y a continuación dale de comer. El pecho o el biberón. En el caso del pecho, la leche nocturna contiene más prolactina, que es una hormona que ayuda a relajarse al bebé y favorece el sueño.

Puedes cantarle alguna nana, o tu canción favorita mientras mama o toma el biberón. Tu voz también le calma y le relaja. De hecho le ayuda a sincronizar la respiración, a disminuir la tensión muscular y a ralentizar su ritmo cardíaco.

En ocasiones, con el paso de los meses, los bebés no se duermen aunque tengan establecida la rutina para conciliar el sueño. Esto se debe a problemas con los dientes, a miedo por la separación, etc. No cometas el error de meterlo en tu cama como solución rápida, porque luego te será muy difícil volver a meterlo en su cuna, y mucho menos en su habitación.

Llegado este momento, es mejor pasar un par de malas noche y enseñarles cómo debe dormir y dónde. Hay que ser firme, mantenerse relajado y hablarle con firmeza pero con ternura. Si duerme en la cuna junto a ti, túmbate en la cama a su lado, y túmbale cada vez que se levante. Si llora mucho, cógelo en brazos e intenta calmarlo, pero no lo tengas así más de un par de minutos. Vuélvelo a acostar y sigue acostándolo si se levanta. Le costará un poco, pero terminará comprendiendo que ese es el modo en que debe dormir y también el lugar. Y al permanecer a su lado le harás saber que estás ahí y no se sentirá solo ni abandonado.

Dejarlos llorar no es la solución, pero meterlos en la cama o dormirlos en brazos tampoco, tan sólo es un parche.

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