Antojos

Los antojos de una embarazada pueden deberse a diversos factores fundamentalmente hormonales. Aun así, con moderación, no te prives de caprichos esos meses

Antojos

Seguro que conoces alguna historia sobre algún futuro papá que ha tenido que salir a altas horas de la madrugada en busca de fresas  y anchoas, porque su esposa, embarazada, tenía un antojo. Pero, ¿existen realmente los antojos? ¿Es necesario satisfacerlos a toda costa?

Si buscamos una definición de antojo, podemos decir que es la necesidad imperiosa que siente la mujer embarazada de comer algo, que por regla general, no comería normalmente. Esta necesidad se presenta a cualquier hora del día o de la noche y a lo largo de todo el embarazo y sólo se satisface con esa petición especial.

Aunque, desde hace mucho tiempo, se venía creyendo, que los antojos se debían a carencias alimentarias en la dieta, cada vez se está desechando más esa hipótesis. Y es que un antojo de carne roja, puede marcar una carencia de hierro, o uno de chocolate, de azúcares o magnesio, pero nada tiene de nutricional el comer hielo, o helado en cantidades industriales y no es muy usual querer pepinillos con queso, por ejemplo.

Aun así, las estadísticas nos muestran que 2 de cada 3 mujeres embarazadas tienen antojos durante el embarazo. Las ganas son reales y la necesidad de comer ese alimento en concreto también.

Sea como sea, los antojos cumplen una serie de funciones:

  • Recibir atención: normalmente, los antojos los sufren las parejas. Ellos (o ellas) son quienes suelen satisfacerlos, yendo a comprar algo o preparándolo. Algunos estudios, relacionan los antojos con la falta de comunicación entre algunas parejas o la falta de implicación en el embarazo.
  • Calmar el ansia: con las hormonas alteradas por el embarazo, para  muchas personas, comer significa apaciguar el cuerpo. Es una forma de combatir el estrés.
  • Retroceder en el tiempo: algunas madres sienten el deseo de comer únicamente, aquellos alimentos que comía de niña: sopas, sándwiches, o quizás aquel plato especial que le preparaba su madre. Esto puede deberse a que la madre prepara la futura niñez de su bebé a través de la que ella vivió.

Una explicación lógica

Puede suceder que una necesidad imperiosa de comer chocolate o helado en mitad de la noche se deba a un descenso del azúcar en la sangre. Sobre todo si la futura madre hace algunas horas que comió por última vez, ya que el feto lo hace constantemente y puede que necesite un aporte extra. Pero lo más probable es que los antojos tengan una implicación hormonal.

Durante el embarazo se producen también alteraciones en el gusto y el olfato (por eso de repente las mujeres embarazadas odian un perfume que les encantaba o su comida favorita). Esto se debe al aumento de los estrógenos. (Estos cambios hormonales también los pueden sufrir los hombres, que también pueden padecer los mismos antojos).

La actividad cerebral también se ve afectada durante el embarazo. Esto se debe a que el área del gusto en el cerebro está muy cerca da la que recibe de los impulsos desde el útero (ocurre lo mismo durante la menstruación). El útero envía sus señales y se estimula también el área del gusto, provocando los antojos.

Qué hacer con los antojos

No te resistas. Alimentarse también consiste en satisfacer las necesidades sensoriales. Eso sí, no te pases.

Mientras lleves una dieta equilibrada, no pasa nada si un día te apetece helado, o chocolate o pimientos con mermelada. Si prefieres no caer en la tentación, procura comer con frecuencia. Al menos 5 comidas al día, y no te vayas nunca a la cama sin cenar.

Ah, y tranquila, si alguna vez no puedes satisfacer tus antojos, tu bebé no nacerá con una marca que lleve la forma del alimento que no pudiste comer. Los antojos no intervienen en el feto, sólo en la madre y en el padre.

Etiquetas: Embarazo
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La moxibustión y la presentación podálica del fetoPuerperio
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