Bolas chinas

Las bolas chinas son unas grandes aliadas para ejercitar nuestro suelo pélvico: nos reporta grandes ventajas a la hora del parto, así como en la menopausia

Bolas chinas

Las bolas chinas son conocidas, casi exclusivamente, en el ámbito sexual. Nuevos estudios demuestran que son muy útiles para fortalecer el suelo pélvico.

El suelo pélvico es una zona de musculatura que sujeta la vejiga, el útero y el intestino grueso. Es una zona de nuestro cuerpo muy importante, aunque la mayoría de las mujeres desconocen su existencia o no son conscientes de ella hasta que no se quedan embarazadas.

Con el paso del tiempo estos músculos se debilitan, aunque también lo hacen los embarazos, los partos, y otros factores hormonales o hereditarios. Los beneficios que nos aporta el uso continuado de las bolas chinas son:

  • Conseguir una mayor tonicidad en la vejiga, evitando así las pérdidas de orina e incluso ayudando a corregirlo.
  • Al fortalecer la musculatura vaginal, se evitan los dolores después del parto a la hora de mantener relaciones sexuales. El mejor tono muscular hace que las relaciones sexuales sean mucho más placenteras.
  • Evitar el prolapso del útero y la vejiga después del parto.
  • En la menopausia, también ayuda a mejorar los problemas urogenitales de las mujeres, como las pérdidas de orina, la sequedad vaginal, etc. Ayudan a mantener el lívido activo. En ocasiones los síntomas de la menopausia hace que muchas mujeres se depriman o tenga el ánimo bajo. Mejorar sus síntomas hará que también mejore su estado de ánimo.

¿Cómo se utilizan las bolas chinas?

Se introducen en la vagina, dejando fuera el cordón, que se utiliza para sacarlas. Las primeras veces puede ser que necesites utilizar lubricantes. No hay ningún problema en ello. Puedes adoptar la postura que quieras y te sea más cómoda; tumbada boca arriba, de lado, sentada, esto lo eliges tú.

Tira del cordón al tiempo que contraes los músculos vaginales, y retenlas durante 5 segundos. Relajas durante otros 5 segundos y vuelves a contraer. Repite haciendo 15 series. Las primeras veces puedes practicar durante 15 minutos, con el paso de los días puedes llegar a media hora. Con la práctica continuada, conseguirás fortalecer el suelo pélvico y si estás embarazada, evitar la episiotomía en el momento del parto.

De todos modos si estás pensando en utilizarlas, consulta con tu ginecólogo.

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