Propiedades curativas de las gemas

Las gemas tienen propiedades curativas naturales que ayudan a afrontar enfermedades y baches emocionales, sus efectos mejoran con la meditación

Propiedades curativas de las gemas

A muchas gemas se les asocian propiedades curativas y espirituales que ayudan al restablecimiento de nuestra salud o incluso a salvaguardarla, previniendo enfermedades, aliviando síntomas o mejorando aspectos físicos y psíquicos. ¿Conoces el poder de cada gema? Aquí te dejamos las principales características por las que son conocidas el cuarzo, la esmeralda, la amatista, el jade, el zafiro, el diamante, el rubí y la turquesa.

Cuarzo

Es la mejor piedra para la meditación. El cuarzo absorbe la energía negativa, una piedra comodín que encierra mucha energía.

Esmeralda

Símbolo de la abundancia, la esmeralda tiene propiedades calmantes y relajantes, y son grandes aliadas para ahuyentar miedos y angustias.

Amatista

La amatista mejora la memoria y ayuda en los dolores de cabeza. Es óptima para practicar la meditación y buscar el yo interno. Es símbolo de humildad y comprensión.

Jade

Los aztecas armaban sus talismanes y herramientas con Jade, y la utilizaban para curar enfermedades renales. Se le atribuyen efectos sanadores en ojos, riñones y vejiga.

Zafiro

Recomendado en el tratamiento del reuma y la ciática, es una piedra que también nos ayudará a concentrarnos y a centrar nuestra atención.

Diamante

Sus propiedades transparentes reflejan todos los colores, es por ello que refuerzan los efectos curativos del resto de gemas.

Rubí

El rubí es una piedra preciosa que atrae la buena suerte en los juegos de azar, y también en las relaciones amorosas.

Turquesa

Esta gema actúa sobre la creatividad y el don de palabra, irradiando alegría y bienestar a quien la porta.

El uso de estas gemas es sencillo:

  • bien podemos portarlas con nosotras (previa su limpieza en agua cada vez que las usemos, o durante la meditación)
  • o bien podemos preparar infusiones, dejando que la piedra trasmita su energía al agua durante una noche y tomando dos sorbos.

Hacer ambas cosas reforzará nuestra relación con la piedra y por tanto, su efecto.

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